Sinopsis:
La cosa en sí fue el primer título de un tríptico en el que Miguel Aguilar Carrillo concentra una de las estéticas que más acerca el decir poético a la sociedad contemporánea. La cosa en sí es lo que importa es el libro central de una profunda reflexión en donde el poema, el lenguaje y los conceptos ponen en juego los referentes establecidos por el sistema para una sociedad en crisis.
FEDERICO DE LA VEGA
Sinopsis:
En este libro se despliegan poemas de índole muy variada, aunque podría decirse que hay temas reiterados, como la muerte y sus ventajas, por ejemplo. Con la poesía hay que irse con cuidado, leerla lentamente para poder digerirla despacio y que le aproveche a la avidez de nuestro espíritu. Porque la poesía intenta crear otro lenguaje con el lenguaje de todos los días, para así abrir sugerencias nuevas y, sobre todo, nuevas experiencias vitales. El autor concibe al poema como un aparato de exploración. Juega con el lenguaje para poner en juego la curiosidad y la capacidad indagatoria del lector. Los poemas de este libro tratan de evitar la solemnidad. Son una invitación. El autor hace el poema y el lector hace la poesía al leerla.
Sinopsis:
Hernán Lavín Cerda, poeta de nuestros tiempos, en esta obra dice la verdad, pero no la verdad light, sino ¡La Verdad!, como lo es el quehacer de la auténtica poesía, y la arroja al estilo siglo XXI. Según Nicanor Parra, sus versos son como una explosión atómica. Y el reconocido escritor Antonio Skármeta dejó dicho en la revista Marcha, de Montevideo, que la originalidad de Lavín Cerda nace, muere y resucita con lo terrible, con lo patético y con lo subversivo. Parece que eso lo define todo; sin embargo, hay que absorber su poesía para que nos duela de verdad lo terrible, para que nos conduela lo patético hasta la médula y para que cobremos el suficiente valor subversivo para soportar una auténtica explosión atómica dentro del alma.
Sinopsis:
El jardín surrealista de Las Pozas, Xilitla, se despliega aquí con misterio y exuberancia. Su creador, el mecenas inglés Edward James, dialoga con varias voces que lo observan con curiosidad (René Magritte al momento de retratarlo, el telegrafista de origen yaqui Plutarco Gastélum, los albañiles de la Sierra Madre Oriental), pero en lo que James evoca y descubre le hablará directamente al lector. Las espirales en la vegetación crecen junto a las esculturas, a un lenguaje y a un ritmo alucinados ante las nuevas visiones. Biografía e invención trazan este mapa en el que la autora sigue al personaje en su búsqueda del Edén y en la construcción de lo siempre inacabado, como imagen de la vida del hombre en la Tierra.
Sinopsis:
Saúl Ordoñez clava su poesía de forma certera en nuestra yugular. Así es Trompadeperro, filo de aguja metida en la piel. Lenguaje de abismo: navajaperra. En sus entrañas arde la congoja y la sintaxis, el sonido a la vera de las rosas. Cincuenta poemas que afrontan la exploración centrífuga por la carne —amarga— de varón; la ceniza de los amores físicos y tristes; el constante conflicto por liberar el canto propio; la insolación por el cuerpo desnudo de la realidad; el sexo dilatado detrás de las cortinas; la palabra buganvilia con la tuberculosis. Se trata de un libro perturbador. Mezcla de ansiedad e insomnio, queda claro, éste es un libro prohibido.
ARMANDO SALGADO
Sinopsis:
El canto fue heredado a los hombres como único vestigio divino. Es salmo, poesía, milagro y comunión. La isla de los pájaros canta su redención, amor, ciudad, ausencia. Del amor nada nos queda. El amor es esa libertad a la que las aves se entregan. La herida del amor o la herida de los ángeles. ¿Cuál permanece más abierta? La soledad es el canto de los pájaros o el canto de los ángeles. De ambas, ¿qué luz nos ilumina con mayor intensidad? En la desolación, ¿qué ave nos alienta? Todo canto es una isla sin agua, indescifrable y antiguo. Su trino es un pájaro escrito. Porque el pájaro que escuchas está cantando en griego.
Sinopsis:
Suele decirse que la poesía es justo aquello que se pierde en la traducción. Herson Barona parece arriesgar en este libro una (in)definición aún más incierta y que me interesa más: la poesía es aquello que se pierde en su escritura. O no. Más bien no. Más bien: la escritura del poema es entendida aquí como la traducción de otro poema que no existe pero que tendría que existir. O, más bien, que existe sólo después de su traducción. Lo que quiero decir es que estos poemas son la traducción felizmente equívoca de un poema posterior: son el error que lo origina, la sombra que produce el cuerpo que la proyecta. Lo que quiero decir es que la invención de ese otro poema, el que no se puede escribir —sólo traducir—, es lo que realmente importa aquí. Y para ello, y mientras tanto, los poemas pueden hablar de cualquier otra cosa cuya aparente lejanía invite a su traducción con todas sus dichosas posibilidades de error y malentendido: de kamikazes, por ejemplo.
Sinopsis:
Este libro viene de la Dinastía Tang, primera en tener un Ministerio de la Poesía, encargado de que los lirios, amores, crisantemos, tigres y galaxias de nuestros poemas no se marchiten; entonces, bailarinas los riegan cada mañana. A través de los poemas, la Dinastía Tang se desprende de su comienzo y de su final, quedando suspendida en un tiempo presente, en una continuidad, en un estanque esfera donde poemas y lectores nadan como peces rojos y amarillos, y donde la vida no tiene predecesora ni sucesora, es un murmullo que genera los días y las noches. De ese estanque viene este libro. En el centro de la Dinastía Tang hay un pozo que nos provee de agua, de sed, de oscuridad, de luz, de mapas, de amor, de poemas y de jades. De ese pozo viene este libro.
Sinopsis:
Pentalogía de espejos poéticos, Colibrije enfila nuestra mirada desde y hacia los cuatro puntos cardinales de su escritura —lírica, epistolar, mística y erótica— en una suerte de homenaje a ciertas presencias tutelares: Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Gilberto Owen, José Gorostiza y Amado Nervo (y el fantasma de Juan Rulfo, que deambula entre sus versos). Escrito con una poesía en prosa llena de neologismos, giros verbales y la decisiva fuerza del dialecto centroamericano del español de Chiapas —lugar de origen del autor—, habitan este libro seres y elementos de la naturaleza, cierta nostalgia posmoderna de la melancolía y una particular musicalidad. Colibrije es el envés de un espejo líquido donde podrá reflejarse, nuevamente, nuestro asombro.
Sinopsis:
La poesía de Clyo Mendoza se ve próxima, en su poderío rítmico, a la hechizante recurrencia de la letanía. No hay, en esta afinidad tan afortunada, nada gratuito: nos hallamos ante un libro que viene de la muerte, del final que abre el camino de las preguntas que la protagonista, Águeda, y otros huérfanos como ella formularán para calmar y colmar su silencio. A la riqueza formal de esta obra hay que añadir la peculiar y afinada exploración semántica que va formando, poema tras poema, un oleaje lingüístico donde los motivos reaparecen, pero transfigurados bajo otro ángulo de la voz que canta y narra una tragedia netamente mexicana y contemporánea: en Silencio la violencia y la pobreza han dejado sin voz a una serie de abatidos personajes que encuentran en la poesía de Clyo Mendoza una resonante justicia poética.
CLAUDIA DOMINGO
Sinopsis:
Preludios y fugas es una obra que privilegia la poesía en sus expresiones más breves. Reúne una colección muy nutrida y heterogénea de imágenes que fluyen espontánea, casi instintivamente. Los versos están escritos a manera de composición musical, en la que se construye una polifonía verbal que no cae en la tentación de racionalizar las palabras; éstas simplemente fluyen y trascienden su propia musicalidad. En este libro, el autor abandona conceptos y arquetipos preconcebidos. Convoca quimeras, miedos, esperanzas y dolores; acopia historias y vivencias a través de viajes sensoriales, y de paisajes pintados de recuerdos. Los presentes poemas transcurren entre la sutil evocación, que se desprende de la mirada auténtica a la condición humana, y la intensa sensibilidad con que se expresa la voz interna del poeta.
Sinopsis:
Luz y cenizas reúne tres libros: Tres cuartas partes, Aguja y Catulo en el destierro, en el sentido inverso de su aparición. Tres obras que, como el resto de la poesía de José Ángel Leyva, encarnan en distintas poéticas y afanosas búsquedas de significados y formas, estructuras. No obstante, si en cada poemario hay un discurso lírico diferente hay en todos un trasunto de inconformidad, de rebeldía. Más que poesía social, es reflexivo el verbo que ata y libera su lenguaje en los cauces plurales de la vida. Juan Gelman señala: “Las obsesiones centrales de José Ángel no son momias, sino un combate que transforma”; mientras que para el poeta y crítico mexicano Pablo Molinet: “Ésta es una poesía hecha por un ludópata que pone los valores visuales en primer término”.